China, Fuerza Centrípeta

Exposición de fotografias

Centro Cultural de las Condes, 2026










China es un mundo aparte en muchos aspectos, especialmente para quienes venimos de lejos. Shanghai y otras grandes ciudades reflejan la convergencia entre lo global, la China moderna y su cultura ancestral. El siglo XX se desvanece gradualmente, mientras el cambio avanza con fuerza.

Llegué a China de manera inesperada. No fue una simple visita, sino para vivir un buen tiempo. La decisión la tomé en pocas semanas. Al principio, me costó bastante asimilar una cultura tan variada y distinta. Sin el idioma, aún más. Sin embargo, la fotografía me acompañó como nunca antes. Me permitió interactuar, conocer, mirar y entrar en lugares a los que, de otra manera, difícilmente habría llegado.





Aquí me refiero especialmente a Laoximen, un barrio cautivador que contrasta con los centros de lujo y grandes edificios cercanos. En Laoximen, sus habitantes viven y conservan un estilo de vida ya en retirada en las  grandes urbes. Los espacios públicos se utilizan como si fueran una gran familia. Este fenómeno se ve en menor medida en otras partes de la ciudad, pero aquí uno entiende de dónde viene. Es una joya suspendida en el tiempo, de la que quizá hoy queda muy poco. La ciudad avanza a un ritmo inimaginable y, cada vez que iba a este lugar, la ciudad del siglo XXI se la devoraba un poco más.














Mientras tanto, en el ámbito rural, las tradiciones se conservan mejor. En las zonas rurales turísticas, la mayoría de los visitantes son chinos. Allí también se procura preservar la tradición, sobre todo en las formas. Los lugares de culto reúnen a diferentes generaciones. Como ocurre a nivel global, son sobre todo los mayores quienes ocupan esos espacios. Lo mismo sucede en los parques, donde se reúnen y llevan vidas activas.

Esta percepción del paso del tiempo y del cambio también se refleja en la vida familiar. Los chinos dicen que, al ritmo actual, cada generación ha vivido en una China distinta; ellos lo tienen claro y lo asimilan. Los niños son la esperanza de China y también de cada familia. Sin embargo, la presión sobre ellos es enorme. Por lo general, cada niño tiene de 6 a 8 adultos que lo consideran el heredero de la esperanza familiar.

Pablo Maldonado Castro.